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| Uno de los templos de Bandipur |
Tras nuestro trekking por los Annapurnas, volvíamos a la civilización. Estabamos molidos y a penas habíamos descansado en el lago.
A mitad de camino entre Pokhara y Khatmandu, apartado unos kilómetros de la carretera principal y en lo alto de unas lomas, nos encontramos con el pueblecito de Bandipur. Para llegar hasta aquí, hay que bajarse del autobús en medio de la nada, en un cruce llamado Dumre. No se tarda mucho en encontrar una pick-up dispuesta a subirte hasta el pueblo por unas cuantas rupias.
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| Percebes y Chon sufriendo, yo actuando |
El pueblo, de casas de una arquitectura de ladrillo tradicional y sus pagodas destartaladas pero conservando aún sus colores originales, tiene un encanto especial (incluso para Nepal).
Las vistas desde el pueblo son impresionantes, con todo el macizo de los Annapurnas de fondo apareciendo por encima de las nubes. Hay una explanada al final del pueblo que es un mirador impresionante.
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| Niñas bailando y profesora cantando |
Lo mejor de nuestra visita a Bandipur fué la acogida que tuvimos en la Escuela Khadga, dónde una treintena de niños nos hicieron preguntas sobre dónde está España, qué se come aquí y esas cosas, y después de clase tocaron, cantaron y bailaron hasta volver a sus casas.
Muchas gracias a todos los niños y a sus profes por tratarnos tan bien. Por unas horas olvidamos las agujetas que teníamos después de patear seis días sin parar por la montaña.
Próximo destino: Khatmandu


